Pero lo mío es algo específico. Tengo algunas peticiones raras, lo admito, pero hoy caí en cuenta que necesito de alguien especial, que no me puedo conformar con cualquiera como suele pasar en casi todas las ex compañeras de secundario que me encontré hoy día. Y me preocupé, lo admito. Entré a pensar, para después mandar la reflexión al carajo. Que ellas sean fáciles de convencer, no me hace más inentendible a mí. Lo mío es simple, si quieren saber...
No hago diferencia entre morochos y rubios, nunca me gustaron los pelados pero no se, mucho no difiere el pelo. Si es canoso, tendría que verlo. Quiero que tenga lindos ojos, no de color claro porque me sentiría menos y si nuestros hijos llegaran a tener ojos marrones como los mios, me culparía forever and ever. Que sepa manejar. Que me enseñe a manejar. Que me deje sentarme encima mientras me está enseñando a manejar. Que la idea de manejar y estar encima de él lo caliente tanto como a mí. Que me lea en la cama. Que siempre, siempre tenga algo para decir, incluso recitar el silencio. Que cante en la ducha. Que se saque los mocos cuando el semáforo esté en rojo. Que se pase la mano por el pelo mientras me explica algo, siempre anteponiendo la frase "A ver... te explico". Que use camisa de vez en cuando. Que también se ponga chaleco arriba de la camisa. Que fume porro. Que le guste caminar. Que muerda fuerte. Que un resultado de fútbol haga diferir su estado de ánimo, o sea que debe de gustarle el fútbol. Díganme racista, pero que no sea negro. Obligatoriamente debería de llevarme, al menos, cinco años. Cinco más, no menos. Que no le guste Londres. Que sepa disfrutar de una fellatio mientras mira un partido. Que escriba mejor que yo, y que tenga la suficiente paciencia para explicarme lo que no entiendo. O al menos un poco. Que tenga manos grandes, y sepa apreciar los detalles de lo que toca. Que no muestre los dientes si sonríe en las fotos. Que tenga ojeras, pestañas finitas y dientes prolijos. Que le guste el café con crema, especialmente los domingos a la tarde. Que ronque al menos tres noches. Que le guste apoyarme mientras dormimos. Que duerma conmigo, sin mirarme ni alguna otra pelotudes. Que me critique la lectura. Que se ría cuando le critico la suya. Que sea mejor que mi ex. Podríamos pelearnos una vez cada tanto, no me molestaría. Que nunca me diga que soy la mujer de su vida. Que le guste más como cocina la madre, pero que me diga lo contrario una vez cada tanto. Si se presentara la oportunidad de un engaño extraordinariamente tentador, que no se ofenda por ser cornudo, aunque nunca se diera cuenta. Que tenga innumerables anécdotas para contar. Que las sábanas de su cama sean blancas, marrones o azules. Que llore si pierde una final, mas nunca con el final de una película romántica. Que sea él el duro, que elija él adonde ir, que me ceda a mí de vez en cuando. Que no tenga aros. Que le guste mi lengua. Que se haga el desentendido cuando sabe que los dos sabemos que simplemente estamos fingiendo que yo puedo mentir bien. Que nunca venga con flores. Y cuando lo haga, que sean blancas, nunca once y nunca rosas. Que no generalice a las mujeres, menos metiéndome en la bolsa. Que use lentes, que no diga gafas. Que cierre los ojos mientras acaba. Que no me pida demasiada muestra de cariño frente a conocidos. Que no le guste lo que a mi, que le guste discutir. Que tenga siempre argumentos para ganar tan buenos como los mios. Que no le guste Penélope Cruz. Que sepa de poesía. Que no le guste la poesía. Que de besos con mucha lengua, profundos. Que le gusten los ochenta. Que se aguante la radio casi todo el día. Por favor, hago incapié en el pedido de que tenga, al menos, dos deditos de frente: si quiere meterme los cuernos, que lo haga pero que lo haga bien, sin que yo me entere. Preferentemente que lo haga con una mina que conoció de casualidad, para sacarse las ganas un par de veces, y que ella tenga los mismos códigos que yo. Que no sea pelotudo, por favor. Que ofrezca. Que grite, discuta. Que sea ingenioso. Que no sea meloso. No quiero que haya tenido muchas novias antes que yo; o sea, no por envidia. No quiero que sea un dependiente lleno de novias porque sí. Que haya ido, al menos, a un buen concierto en su vida. Que le guste el teatro (tipo el del Colón), y si no le gusta que se lo aguante. Que sepa usar C++. Que sea frío cuando sea necesario. Que no use maletín. Y por el amor de Dios, que no tenga twitter.
No hago diferencia entre morochos y rubios, nunca me gustaron los pelados pero no se, mucho no difiere el pelo. Si es canoso, tendría que verlo. Quiero que tenga lindos ojos, no de color claro porque me sentiría menos y si nuestros hijos llegaran a tener ojos marrones como los mios, me culparía forever and ever. Que sepa manejar. Que me enseñe a manejar. Que me deje sentarme encima mientras me está enseñando a manejar. Que la idea de manejar y estar encima de él lo caliente tanto como a mí. Que me lea en la cama. Que siempre, siempre tenga algo para decir, incluso recitar el silencio. Que cante en la ducha. Que se saque los mocos cuando el semáforo esté en rojo. Que se pase la mano por el pelo mientras me explica algo, siempre anteponiendo la frase "A ver... te explico". Que use camisa de vez en cuando. Que también se ponga chaleco arriba de la camisa. Que fume porro. Que le guste caminar. Que muerda fuerte. Que un resultado de fútbol haga diferir su estado de ánimo, o sea que debe de gustarle el fútbol. Díganme racista, pero que no sea negro. Obligatoriamente debería de llevarme, al menos, cinco años. Cinco más, no menos. Que no le guste Londres. Que sepa disfrutar de una fellatio mientras mira un partido. Que escriba mejor que yo, y que tenga la suficiente paciencia para explicarme lo que no entiendo. O al menos un poco. Que tenga manos grandes, y sepa apreciar los detalles de lo que toca. Que no muestre los dientes si sonríe en las fotos. Que tenga ojeras, pestañas finitas y dientes prolijos. Que le guste el café con crema, especialmente los domingos a la tarde. Que ronque al menos tres noches. Que le guste apoyarme mientras dormimos. Que duerma conmigo, sin mirarme ni alguna otra pelotudes. Que me critique la lectura. Que se ría cuando le critico la suya. Que sea mejor que mi ex. Podríamos pelearnos una vez cada tanto, no me molestaría. Que nunca me diga que soy la mujer de su vida. Que le guste más como cocina la madre, pero que me diga lo contrario una vez cada tanto. Si se presentara la oportunidad de un engaño extraordinariamente tentador, que no se ofenda por ser cornudo, aunque nunca se diera cuenta. Que tenga innumerables anécdotas para contar. Que las sábanas de su cama sean blancas, marrones o azules. Que llore si pierde una final, mas nunca con el final de una película romántica. Que sea él el duro, que elija él adonde ir, que me ceda a mí de vez en cuando. Que no tenga aros. Que le guste mi lengua. Que se haga el desentendido cuando sabe que los dos sabemos que simplemente estamos fingiendo que yo puedo mentir bien. Que nunca venga con flores. Y cuando lo haga, que sean blancas, nunca once y nunca rosas. Que no generalice a las mujeres, menos metiéndome en la bolsa. Que use lentes, que no diga gafas. Que cierre los ojos mientras acaba. Que no me pida demasiada muestra de cariño frente a conocidos. Que no le guste lo que a mi, que le guste discutir. Que tenga siempre argumentos para ganar tan buenos como los mios. Que no le guste Penélope Cruz. Que sepa de poesía. Que no le guste la poesía. Que de besos con mucha lengua, profundos. Que le gusten los ochenta. Que se aguante la radio casi todo el día. Por favor, hago incapié en el pedido de que tenga, al menos, dos deditos de frente: si quiere meterme los cuernos, que lo haga pero que lo haga bien, sin que yo me entere. Preferentemente que lo haga con una mina que conoció de casualidad, para sacarse las ganas un par de veces, y que ella tenga los mismos códigos que yo. Que no sea pelotudo, por favor. Que ofrezca. Que grite, discuta. Que sea ingenioso. Que no sea meloso. No quiero que haya tenido muchas novias antes que yo; o sea, no por envidia. No quiero que sea un dependiente lleno de novias porque sí. Que haya ido, al menos, a un buen concierto en su vida. Que le guste el teatro (tipo el del Colón), y si no le gusta que se lo aguante. Que sepa usar C++. Que sea frío cuando sea necesario. Que no use maletín. Y por el amor de Dios, que no tenga twitter.
*no es mi intención cargosear, mucho menos entrometerme en el normal discurrir de su existencia. pero no puedo dejar de mencionar que la persona que usted describe en el territorio de los anhelos, es una precisa descripción de quien esto escribe, o sea de mí mismo (10cm más, 10cm menos). acepte por favor mis respetos.
ResponderEliminarJH
SrHundred (o anónimo, como prefiera) si difiere 10cm de la persona que yo anhelo, entonces no se trata precisamente de usted. De seguro las diferencias que parecen centímetros, después van a convertirse en kilómetros.
ResponderEliminarUna profunda desilusión, realmente. Al menos por mi parte. Un saludo para usted.
No pedís tanto... Lo difícil es encontrar uno que no tenga Twitter.
ResponderEliminarCiertamente no pido mucho, pero si es mucho lo que tienen que bancarse. Yo no soy fácil de acarrear, digamos.
ResponderEliminarPd: en la listita del costado (donde te tengo, obviusly) me figuraba que escribías y después no podía leerte. No creo haber dicho algo tan malo como para que me bloquees tan de antemano, che. Jaja.
NOOOO no te bloquee! Como pusiste esa listita? Yo la quiero!
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