Vos pensá. Si yo voy a hacerte una pregunta, me salteo por error muy erróneo y circunstancial el "hola" que antecede a la inquisición, ¿pensás que lo hago a propósito?
No me acuerdo qué dice en la insignia de policía. Podría decirte con qué pie pisó Neil Amstrong la luna, podría decirte todas las óperas del Colón del 2005, puedo decirte qué color va bien con el tono de tu piel, e incluso qué tipo de cuello podés usar para que te resalte la forma de la cara. Pero si te estoy pidiendo una indicación, con mi voz fingida más dulce, con la cara de mosquita muerta más placentera del mundo, con mi expresión de perdida brotándome por los lagrimales... entonces sé bueno. Hacé esa porquería que dice en tu placa, eso de que estás para la comunidad y, uh, mirá vos, ya que soy parte de esos ciudadanos para los cuales estás presente velando por nosotros, decime cuál es la bendita salida que me deja en la plaza Miserere, porque encima de que el amarillo me atrofia y siempre me jodió a la vista porque detesto ese color, y es justo el que le faltaba a la mezcolanza de colores del subte. Además, al parecer es el color preferido de Macri, no sé. Y la verdad si me preguntás, yo detesto ir a Once porque aunque hay aros baratos y adoro los aros, también hay pajeros por doquier, y yo estoy con un taco a punto de romperse y la carpeta con los papeles tratando de esquivar a la multitud. Sí, igual, perdoname, ya sé que vos no tenés la culpa. La verdad es que yo vengo con la mejor onda, entendeme. Pero si te digo "Disculpame, te puedo hacer una pregunta" En vez de "Hola, te puedo hacer una pregunta" no me trates como irrespetuosa, porque un error lo tiene cualquiera. Además no sé si me estaba boludeando el tipo, o qué, todavía no lo distinguí del todo.
La cosa es que yo quería bajarme en la plaza, por eso le pedí ayuda. Aunque, bueno, la explicación fue la más pedorra del mundo. Para colmo encima me hizo sentir mal con respecto a que pareciera grosera, cosa que me terminó de amargar. Pero pensémoslo así; con la bronca que tenía después del nulo consejo -sí, me fui para cualquier lado, sé que me vio, y seguramente quedé como boluda total-, me habré llevado algún que otro carterazo por delante mientras cruzaba la avenida, con el tumulto de gente que justamente quería evitar, pero bueno, no importa. Sé que después de todo no soy una irrespetuosa, sino que el tipo es un imberbe deleznable, y que desde ahora cuando salga de Pueyrredon tengo que irme a la derecha, no a la izquierda.
Inevitablemente, de los errores se aprende. De la gente deplorable también.
es que hay gente que ya está mal predispuesta desde que se levantan
ResponderEliminarAh y por suerte hace años no tengo necesidad de ir a Once!! me hiciste acordar el garrón que es
saludos!