martes, 24 de mayo de 2011

Sueños

Soñé que mi vieja se moría, que mi abuelo me miraba desde la casa de mi infancia diciendo "ahora no estoy tan solo, estoy con Graci... pero le hablo, le hablo y no le contesta". Y era la misma cara que puso cuando murió mi abuela. No me animaba a ir hasta su casa porque no quería descubrir esa verdad; si mi vieja estaba muerta o simplemente era víctima del engaño de mi abuelo, que le debe de haber susurrado algo y no le contestó porque mi mamá duerme profundo y no escuchó. Es ilógico pensar que paré mi acción en sueños para formular una hipótesis en esa situación, pero cualquier cosa sirve para evitar una realidad onírica que uno más que nada no quiere que pase. Aunque a veces lo desee, pero no, nunca así.
También la soñé a mi abuela, que no es por una cuestión de no darle el honor que se merece como la mujer de mi vida, pero me da cosa. Cada vez que le cuento a alguien que soñé con ella, me reclaman ellos mismos como si pudieran comprender, que necesito ir a verla. Que ella me llama, que me exije. Bah, en realidad, ¿cómo saben? Ellos también deben de verla en sueños y le preguntan, por ahi. Yo no. Yo no se si asustarme o no, sobretodo porque esta última vez estaba mirando las góndolas de un supermercado chino. Es incluso rozando lo premonitorio, con toda esta boludes de que el mundo tendría que haberse acabado hace un par de días y al final somos todos buenos y sobrevivimos. Incluso tuve la delicadeza de preguntarle, cómo estaba. No me contestó, me miró nomás como me miraba ella cuando me enganchaba haciendo alguna cosa rara, entre intrigada y tranquila. Pero no hacía nada, yo. Creo. No me acuerdo, bah. Pero tenía que reprimir esas ganas de mirar a otro lado y olvidarla, porque me da cosa verla. Es como volver a escuchar una canción que te habías olvidado que tanto te gustaba, o que te encuentres una cicatriz chiquitita en la parte de atrás de la rodilla, de esas que no te ves nunca a menos de que estés hurgueteando. A uno le dan ganas de salir rajando, pero se queda.


Y la verdad que no sé. O estoy, tal vez, algo triste, o tengo que jugar a la quiniela.

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